Es el día
de gozo popular, manifestado en tres formas distintas.
Primero la
alborada, el anuncio real de que ya ha empezado la fiesta; los arcabuces
suenan en cualquier plaza y en cualquier esquina, cuando el alba se vislumbra
sobre el horizonte. Después, la Bajada de la Purísima, pasando
por la Iglesia Vieja, como recuerdo de que en ese templo se alojó
hasta 1868. Y, por la tarde, la alegre, la desbordante, la colorista Ofrenda
Floral, cuando las familias llevan sus olorosos ramos a los pies de La
Madre, tras recorrer, con ritmos musicales, diversas calles de la población. |
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